El Ángel de Burundi
En una reunión, organizada por el movimiento
Comunión y Liberación, tres mujeres dieron testimonios alentadores. Ofrecemos
uno de ellos.
Especialmente conmovedor
fue el testimonio de la mujer burundesa Marguerite
Barankitse, llamada “el ángel de Burundi”, y que
consiguió salvar a miles de personas, tanto de etnia hutu
como tutsi, en la guerra civil que afrontó este país
en 1994.
Según explicó Marguerite, su obra humanitaria comenzó cuando se refugió
junto a varios niños hutus y tutsis,
y otras familias hutus, en la casa del obispo de Ruygi. La casa fue atacada y los refugiados adultos fueron
asesinados delante de la mujer.
“Eran amigos míos, gente
que yo quería salvar. Me dejaron con vida a mí, porque soy tutsi,
pero me golpearon violentamente por traidora”, explicó.
Cuando los asaltantes
iban a asesinar a los cerca de 25 niños que había en la casa, Marguerite les ofreció todo su dinero para que los dejaran
con vida, y éstos aceptaron.
Así comenzó una obra que
hoy se llama “Casa Shalom”, y en la que el
“ángel de Burundi” ha acogido en estos años a cerca de 10.000 niños. Hoy muchos
de ellos están casados y son médicos, economistas, enfermeros, y siguen
colaborando con la misión.
Baranksite ha recibido varios
premios internacionales, entre ellos el “Prix des Droits de l’Homme” del
Gobierno francés, el “Prix Shalom”
en Alemania, el premio Internacional para los Refugiados de
Marguerite comentó que en Burundi muchos la llaman “la loca”. “Pero yo digo que esto es fruto del amor”. Contó cómo en aquellos momentos se preguntaba por qué el Dios del amor permitía aquellas cosas. “Veía en los ojos de niños una esperanza que no defrauda.”